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El correo electrónico (en Internet)

Autor: Antonio Caravantes (ac@ctv.es), 03-97


El servicio más tradicional y extendido de Internet es el correo electrónico (también conocido por su traducción inglesa "mail", "i- mail" o "e-mail", que hacen referencia respectivamente al "Internet- mail" o al "electronic-mail"). El sistema de correo sirve para transmitir mensajes entre dos o más usuarios. Inicialmente estos mensajes solo permitían unas cuantas líneas de texto, pero hoy es posible que un mensaje incluya diferentes tipos y estilos de letras, colores, etc. También es posible incluir en un mensaje otros archivos o informaciones (programas, imágenes, datos, etc).

El correo es posible porque cada usuario de Internet dispone de un buzón electrónico (al menos uno, pero puede utilizar más), y cada buzón tiene una identificación única en Internet. Cuando contratas el acceso a Internet también estas contratando la utilización de un buzón que reside en un ordenador que permanentemente está conectado a la red. Este servidor siempre está dispuesto a recepcionar y clasificar el correo, distribuyendo los mensajes a los buzones permanentes de los usuarios, a la espera de que cada ellos se conecten y pidan sus mensajes.

Para leer y escribir los mensajes se usa un programa especial que funciona de un modo similar a un tratamiento de textos, con la particularidad de que permite indicar algunos datos importantes adicionales: el destinatario y el título del mensaje. En la casilla del destinatario es posible indicar varios buzones de destino, con lo que podremos enviar un solo mensaje a varias personas. El título (omitible) sirve para indicar brevemente el asunto o tema del que trata el mensaje. El resto del mensaje se denomina "cuerpo" y contiene el texto y/o añadidos que se desean transmitir. Hay buenos programas gratuitos para el correo electrónico; algunos pueden conseguirse en páginas Web y otros pueden venir como parte del sistema operativo.

Una vez que se ha terminado de componer el mensaje (o mensajes) que deseamos enviar, se le indica al programa que los transmita, y entonces nuestro ordenador lanzará el fichero hacia el buzón de destino, sin importar que ese destino esté cerca o lejos. En caso de que el buzón de destino no exista (quizá me he equivocado al escribir la dirección), Internet lo devuelve al remitente junto con un breve informe del incidente encontrado. En el caso de que el mensaje llegue correctamente al buzón de destino, queda allí a la espera de que el propietario del buzón "pida" sus mensajes.

A continuación del envío de mensajes suele producirse la recepción de los que tengamos en nuestro buzón, de forma que sería mas propio hablar de "transferencia bidireccional" de los mensajes. Cuando recibimos mensajes, el programa nos presenta un listado con los datos más relevantes de cada uno: remitente, título, etc. Entonces podemos abrir cada uno de los mensajes para ver su contenido completo. Respecto a cada mensaje recibido, el programa nos ofrece alternativas para "responder" con otro mensaje dirigido al remitente inicial, reenviarlo hacia un tercero, etc.

Los buzones suelen tener una identificación que es una combinación entre la identificación del usuario y la identificación del ordenador en que se alberga su buzón permanente. Por ejemplo "manupe@inter.es" podría ser el buzón de MANUel PErez en el ordenador INTER (de la empresa INTER), en ESpaña. El signo "@" siempre existe y se utiliza para separar la identificación del usuario del resto.

Habitualmente no es preciso estar conectado a Internet para componer o leer los mensajes; solo es necesario estar conectado para transmitir (enviar y/o recibir) correo, y esta es una operación que suele tardar pocos minutos, mientras que la redacción y lectura pueden ocuparnos mucho más tiempo. La mayoría de los internautas ha adquirido el hábito de solicitar la transferencia del correo inmediatamente después de conectarse a Internet, incluso cuando no esperamos recibir ningún mensaje y conectamos para utilizar otros servicios de Internet. Es como quien mira si hay mensajes en el contestador automático telefónico cada vez que entra en la oficina. Si hay algún mensaje urgente, se procura contestarlo y transmitir la respuesta inmediatamente; en otro caso, se pospone la lectura y posible respuesta para después de desconectar. Así economizamos al máximo nuestros tiempos de conexión que repercuten en la factura telefónica.

El correo utiliza procedimientos de transmisión más lentos que los otros servicios: incluso después de que nuestro ordenador haya terminado de enviar el mensaje, este puede tardar varios minutos en alcanzar el buzón de destino (en las peores circunstancias incluso tardará algunas docenas de minutos). Aún así ofrece un servicio ágil y barato si lo comparamos con otros sistemas de comunicación como el correo postal.

También es posible utilizar el correo para solicitar información o hacer mandatos a algunos ordenadores remotos que están preparados para recibir indicaciones a través de los mensajes. Para ello se utilizan ciertas palabras "clave" que resultan comprensibles para el ordenador de destino. Por ejemplo, es posible enviar un mensaje a un buzón- ordenador solicitándole que nos envíe un fichero determinado; el ordenador "leerá" la petición y (si está correctamente formulada) nos devolverá otro mensaje incluyendo el fichero mencionado. Para saber cual es el "lenguaje" del ordenador remoto siempre se le puede enviar un mensaje con la palabra "Help" o "Info", que habitualmente provocan la devolución de un documento explicativo de cómo funciona el sistema (aunque lo más probable es que ese documento esté en inglés).

Los programas de correo electrónico pueden adjuntar (incluir) uno o más ficheros de cualquier clase, que serán transmitidos junto con el mensaje al que están asociados. Ello incrementa en gran medida la utilidad del correo. Inicialmente (hace años) los mensajes de correo no podían incluir archivos ni tampoco algunos signos específicos de idiomas distintos al inglés. Así no era posible escribir eñes ni vocales acentuadas. Luego se han ido añadiendo procedimientos para agregar esas posibilidades, pero todavía se produce alguna confusión cuando tienen diferentes capacidades el programa que envía el mensaje y el programa utilizado para leerlo; en tal caso puede ocurrir que los acentos se pierdan o que aparezcan sustituidos por signos raros. Cada vez hay menos problemas en este aspecto, y soportamos estos pequeños inconvenientes con paciencia y con la esperanza de que pronto queden superados por todos los usuarios.




Nina: Webmaster Taberna del Grumete
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